La simple complejidad del equilibrio perfecto
Todo mito tiene su historia, y esta es la nuestra.
Nuestros inicios.
A finales del siglo XIX, en un pequeño poble del Prepirineu, la familia Rius tenía una masía rodeada de nogales y hierba luisa. La abuela Teresa Feliu elaboraba ratafía cada verano siguiendo un método sencillo: nueces verdes por San Juan, hierbas de su propio huerto y aguardiente comprado al destilador local. No era un ritual místico, era una costumbre de casa.
El alma.
Teresa enseñó la receta a su hija Mercè. No la escribían: la aprendían ayudando a cortar nueces, a atar los manojos de romero y tomillo y a dejar la mezcla reposar 40 días en grandes damajuanas de cristal. Cada generación añadía su pequeño toque, pero siempre respetando la base. Era una receta de familia, no de negocio.
El legado.
Durante la posguerra, cuando faltaba de todo, la ratafía siguió haciéndose en casa. Las hierbas se secaban en la despensa, las nueces se guardaban como un pequeño tesoro, y las damajuanas se escondían para no romperse. La familia Feliu nunca dejó de hacerla, porque era la bebida que unía a todos en las comidas de fiesta.
El nacimiento.
Hoy, los descendientes de la familia Feliu siguen elaborando la misma ratafía, inspirada en aquella receta transmitida durante más de cien años. La diferencia es que ahora, por primera vez, han decidido compartirla con el mundo. Pero la esencia sigue siendo la misma: hierbas frescas, nueces verdes y tradición catalana familiar.
Nuestros inicios.
A finales del siglo XIX, en un pequeño poble del Prepirineu, la familia Rius tenía una masía rodeada de nogales y hierba luisa. La abuela Teresa Feliu elaboraba ratafía cada verano siguiendo un método sencillo: nueces verdes por San Juan, hierbas de su propio huerto y aguardiente comprado al destilador local. No era un ritual místico, era una costumbre de casa.
El alma.
Teresa enseñó la receta a su hija Mercè. No la escribían: la aprendían ayudando a cortar nueces, a atar los manojos de romero y tomillo y a dejar la mezcla reposar 40 días en grandes damajuanas de cristal. Cada generación añadía su pequeño toque, pero siempre respetando la base. Era una receta de familia, no de negocio.
El legado.
Durante la posguerra, cuando faltaba de todo, la ratafía siguió haciéndose en casa. Las hierbas se secaban en la despensa, las nueces se guardaban como un pequeño tesoro, y las damajuanas se escondían para no romperse. La familia Feliu nunca dejó de hacerla, porque era la bebida que unía a todos en las comidas de fiesta.
El nacimiento.
Hoy, los descendientes de la familia Feliu siguen elaborando la misma ratafía, inspirada en aquella receta transmitida durante más de cien años. La diferencia es que ahora, por primera vez, han decidido compartirla con el mundo. Pero la esencia sigue siendo la misma: hierbas frescas, nueces verdes y tradición catalana familiar.
Aromas y sabor
En nariz es profunda y envolvente. Notas de hierbas maceradas, frutos secos y un fondo cálido ligeramente especiado. Compleja, pero limpia. Elegante, sin estridencias.
Entrada suave y redonda. Amarga y dulce en equilibrio, con capas que se abren poco a poco y un final largo, cálido y persistente. Una ratafia para disfrutar despacio, en pequeñas cantidades.
Romero
Aroma intenso y balsámico.
Tomillo
Herbal y cálido.
Hierva luisa
Fresco y cítrico.
Melisa (toronjil)
Dulce y ligeramente floral.
Catalunya, tierra de licores
Catalunya ha sido, desde hace siglos, una tierra de licores artesanales.
Entre masías, huertos y pequeños pueblos, las familias elaboraban aguardientes, ratafies y mistelas aprovechando lo que la tierra ofrecía: nueces verdes, hierbas aromáticas y frutas de temporada.
Cada casa tenía su receta, transmitida generación tras generación, y la ratafía se convirtió en uno de los símbolos más auténticos de esta tradición.
No era un producto de lujo, sino una parte de la vida: un licor hecho con paciencia, conocimiento y respeto por el entorno.
Hoy, esa cultura sigue viva.
Catalunya continúa siendo un lugar donde los licores no se fabrican:
se elaboran, se cuidan y se heredan.
RIUS forma parte de esta herencia.
